El lino siempre ha sido un cultivo básico en Europa Occidental, y es fácil entender por qué: esta región cuenta con las condiciones ideales para su cultivo. El clima templado de la zona ofrece la combinación perfecta de sol y lluvia, lo que permite que el lino crezca fuerte y sano, con tallos largos y robustos. Y para obtener un lino de excelente calidad, esas fibras largas y resistentes son fundamentales: cuanto más largas y resistentes sean, mejor será el resultado. De hecho, más del 75 % de la fibra de lino utilizada en todo el mundo para fabricar lino proviene de tan solo tres países: Francia, Bélgica y los Países Bajos.
Para extraer la valiosa fibra de la planta de lino, los agricultores utilizan un método llamado maceración. Una vez cosechado, el lino se deja en los campos hasta seis semanas, permitiendo que la naturaleza haga su trabajo. Gradualmente, los tallos verdes se secan, se endurecen y se vuelven marrones; el grado de coloración depende de la cantidad de sol y lluvia que haya durante ese tiempo.
¿Ese suave tono beige que sueles ver en el lino? Es el color natural del lino, tal como lo trae la naturaleza. En nuestra tienda, lo llamamos lino, natural u ostra en nuestras etiquetas. Estas prendas nunca se tiñen; simplemente las lavamos o les aplicamos un blanqueo suave para que el lino muestre su pureza y autenticidad.